
Las bacterias probióticas forman parte de los derivados lácteos y los ácidos grasos, mientras que, la Omega 3 se ofrece en forma de complemento dietético
Al igual que en los últimos años se han incorporado a las dietas productos lácteos con bacterias probióticas y productos con Omega 3, para suplir las carencias de alimentos provistos de ese ácido graso fundamental, en un futuro cercano dispondremos de derivados saludables capaces de ayudar a combatir riesgos para nuestra salud.
Bacterias probióticas
El acelerado sistema de vida actual no permite distinguir a veces cuál es la dieta adecuada en grasas saturadas y colesterol, como forma de prevención de la obesidad y de las enfermedades cardiovasculares, que encabezan la lista de causas principales de decesos en el mundo.
La investigación en seguridad alimentaria ha ayudado en esta búsqueda al mejorar la calidad de algunos derivados lácteos, a costa a veces de olores y sabores, con la concentración selectiva de bacterias probióticas que contienen estos alimentos.
Los poliinsaturados ácidos grasos Omega 3, esenciales para el organismo y que se encuentran en alta proporción en los tejidos de ciertos pescados y en algunos vegetales, se ofrecen como complementos dietéticos para quienes presentan carencias de esa sustancia, necesaria para una correcta coagulación de la sangre.
Por otro lado, y de acuerdo con investigaciones testadas por el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC), los probióticos resultan beneficiosos para la salud reduciendo la incidencia o gravedad de infecciones gastrointestinales y mejorando las defensas tanto del organismo como de las funciones intestinales.
En Farmatodo se ofrecen alternativas de medicamentos, alimentos y servicios para el cuidado del corazón, entre ellos se encuentran varias presentaciones del Omega 3 y productos con alto contenido de probióticos como los yogures.